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IGLESIA DE SANTA MARINA
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“Bien de interés cultural con categoría de Monumento.”

 

Iglesia Santa MarinaEse vetuoso templo del siglo XVI, que se alza majestuoso en el centro de nuestro pueblo, por fin va a ser conocida y reconocida en otros lugares.

Existen unas razones intrínsecas a la propia arquitectura de la obra por su mampostería de piedra y sillas de granito, que la dotan de una fortaleza y una solidez envidiables.

La obra se resuelve en una sola planta de magníficas dimensiones compuestas por tres cuerpos, a la que se adosan en época posterior la sacristía y una pequeña capilla (la de San Antonio). La cubierta de los tres tramos está sustentada sobre semicolumnas cilíndricas de granito. En el diseño de las cubiertas destaca la cruz santiaguista, por lo demás es un estilo sobrio pero elegante.

La cabecera del edificio está formada por tres tramos con las cubiertas de bóveda de crucería; el tesoro de la cabecera es poligonal de tres planos; el frontal de la misma se configura por una estructura labrada en piedra según el gusto gótico renacentista de la época.

En el tramo central del presbítero se halla una pequeña capilla lateral comunicada con la nave principal mediante un arco de rica decoración.

Al exterior se abren tres portadas con austera realización.

La principal resulta la del perdón  o de los pies y consiste en un arco de medio punto con triple moldura; la del costado del evangelio, también de medio punto con sillares graníticos en cuya clave Figuera un escudo de la orden de Santiago; la del lado de la epístola está compuesta por dovelas graníticas coronada por el escudo santiaguista.

La carpintería de las puertas está constituida por madera de gran escudería y herrajes de forja originarias del siglo XVIII.

A los pies, la torre, cuyo cuerpo superior sobresale por encima de la cubierta y para configurar el campanario. Se diferencia de la morfología de la fachada por una somera imposta. El remate consiste en una cornisa de gran volumen.

Este fabuloso edificio amplio, esbelto, sólido como pocos que ya en 1633 mereció el elogio del historiador Bernabé Moreno de Vargas y que en obras de historia y arte posteriores siempre había alguna mención. Moreno de Vargas, asombrado por la amplitud de su perímetro y altura: 120 mts. De longitud, 13 mts. De anchura, 19 mts. De altura que se eleva hasta los 40 mts. De la torre ya expuso en su libro sobre la historia de Mérida y su comarca que era un “edificio nuevo y suntuoso”.

Además de su rica arquitectura, posee un famosísimo cuadro de san Joaquín y Santa Ana.

Quizás sólo con esta magnificencia y majestuosidad sería posible haberla considerado como un monumento merecedor de todos los ciudadanos.

Y, en efecto, el sostenimiento y conservación de este edificio ha sido siempre una preocupación por parte de las autoridades eclesiásticas. Pero la lástima es que únicamente se quedó en mera preocupación teórica.